sábado, 16 de marzo de 2019

NEOMONTONEROS

UN LEÓN HERBÍVORO

Cuenta la historia que a inicios de los años 70, sangriento lapso que a nuestra Patria se la repartieran una débil democracia y dos dictaduras, a un "león herbívoro" que retornaba de su exilio se le retobaba una radicalizada tropa de jóvenes idealistas.
Un grupo adoctrinado en Cuba que ya no comulgaba con ninguna de las ideas del veterano exgolpista de Lobos.
Era natural, Juan Domingo Perón venía de formación militar y estos yihadistas, aún contando con entrenamiento en las armas y estrategias milicianas, abrevaban en la fuente filosófica de Carl Marx y se enamoraron del perfil de Fidel Castro.
Obviamente, todo aquél que se hallase en sus antípodas ideológicas era necesariamente servil al Imperio y pasible de ser borrado del mapa.
Ninguno desconoce, independientemente de su orientación, todo cuanto se vivía en nuestras calles y por esos tiempos aciagos.
Algunos reivindicarán la acción despiadada y la pérdida de todo código de convivencia en pos de concretar el fin último de la Patria Grande Latinoamericana.
Otros, por el contrario, aún recordamos con horror los titulares de los diarios y los rostros cubiertos con pasamontañas.

"LA GRIETA PERONISTA"

Entonces no estaba en boga el término "grieta" como concepto sociológico, como símbolo de fragmentación ciudadana. Aunque indudablemente ésta ya existía, ampliada incluso con la caída del líder justicialista en el '55  y con la corriente revolucionaria que en efecto dominó se diseminara por Latinoamérica y el continente africano.
Poco antes de la tercera y última gestión de Perón como Jefe de Estado, el meteórico presidente Cámpora ordenaba la liberación de "presos políticos" de varias cárceles, a fin de cumplir con una promesa de amnistía sostenida en su campaña proselitista.
De hecho, unos 447 presos, militantes de distintas facciones guerrilleras, salieron en libertad de los penales de Devoto, Rawson, Caseros, La Plata, Córdoba y Tucumán.
Y lejos de moderarse, el obrar de estas hordas recrudeció, generándose un espiral incontenible de violencia y muerte.
No tardaría en llegar, por tanto, la lucha sin tregua que le ofreciera la Triple A -organización perteneciente al ala derecha del justicialismo- una vez que Perón asumiera la presidencia por tercera y última vez.
La desmesura se apoderó de ambos frentes, y como en toda guerra -porque de eso se trató, de una guerra- la sangre discurría por el asfalto y el silbido de las balas era frecuente música en la geografía de nuestras ciudades.
Esa "pugna entre peronistas" hace ruido aún; sus ecos, a pesar del paso de los años, son a nuestra corta historia lo que el "big bang" al Universo. El corolario termina cobrando forma el 24 de marzo de 1976 con el advenimiento del Proceso de Reorganización Nacional.

LA CONSECUENCIA DEL PROCESO

Acaso esa fuera la única vez en que los gritos no denotaban que los compañeros en contienda interna "se estuviesen reproduciendo".
No precisamente. Se estaban matando.
Luego, una nada desdeñable legión recostada a la izquierda justificaría la violencia así como otros tantos la condenarían en forma taxativa. Comenzarían a contraponerse los revisionistas con los pensadores ecuánimes, los patrioteros con aquellos cultores del genuino sentimiento nacional.
Pero los excesos de la dictadura, que llegara como único modo de contrarrestar el estado de anarquía imperante y la voluntad de algunos de cubanizar la Argentina, hizo crecer en hipertrofia al progresismo local y convirtió a los militares, a la postre, como únicos villanos de la película.
Por consiguiente, éstos fueron juzgados por crímenes de lesa humanidad mientras los montoneros en el exilio -muchos de los cuales emprendieron su retorno- eran generosamente indemnizados.
Las familias de los desaparecidos -en su mayoría muertos en combate- bien compensadas pecuniariamente.
Y los familiares de las víctimas de la guerrilla, como no podía ser de otra forma, apenas resarcidos o directamente ignorados.
En consonancia, las Organizaciones de DD.HH. fueron cobrando inusitado poder y exposición, todo aquello que tuviese ribetes castrenses era masacrado desde todos los micrófonos y las redacciones de los diarios, la educación le fue confiada al marxismo por Alfonsín y la imagen del "Che" Guevara empezó a lucirse en muchas remeras de teenagers que ni mínima idea tenían de sus aberrantes crímenes y ejecuciones.


MALDITO PROGRESISMO

Así el peronismo, al cumplirse 20 años de la recuperación de la democracia, comete un nuevo y grave pecado: ubicó en los primeros planos del poder a muchos de los que 40 años antes ponían bombas, portaban fusiles y llevaban consigo pastillas de cianuro.
Entre ellos senadores, diputados, un canciller, embajadores, funcionarios de primera línea, servicios de inteligencia y asesores.
Al mismo tiempo, en tanto se reeditaban los peores momentos de nuestra historia moderna, partidizaba a los organismos de DD.HH, así como desintegraba paulatinamente a las FF.AA.
Fueron doce años en los que la última y metastásica versión del peronismo al poder redimía la lucha de la guerrilla. Es extraño, porque en privado muchos de sus adherentes tildaban a Perón de "viejo de mierda", pero militando siempre bajo el ala de la fuerza política que el extinto líder creara.
Apellidos tristemente célebres volvieron al ruedo.
Rostros que retornaron, ahora apergaminados, pero con el mismo rictus de crueldad.
Secuestraron primero al partido y después a la ciudadanía toda.
Doce años en los que se persiguió al periodismo, a los políticos opositores, a las voces disidentes, a la oposición, como cualquier régimen tiene por costumbre.
Una década larga en la que crearon una justicia paralela a su medida, en la que gobernaron a base de decretos y en la que atiborraron de militantes todas las dependencias del Estado.
Cambiaron sus métodos pero la ideología se mantenía inalterable.
El fin justificaba los medios. Y el fin era el poder perpetuo, puesto en evidencia como quizás nunca en esa infeliz frase de Cristina proferida el día después de la tragedia de Once: "Vamos por todo. Por todo!"
Ya no había secuestros y bombas, pero las muertes de inocentes se propagaron por el crecimiento de la delincuencia. Esa cuyos exponentes pasaron a ser las "víctimas" mientras cientos de familias se quebraban para siempre.
Ya no había "cárceles populares", pero la justicia abolicionista que ellos promovieron liberaba presos reincidentes, les daba privilegios, les otorgaba un sueldo y hasta les permitió la creación de un "Vatayón Militante".
Nos sometieron por años.
Finalmente, la población los castigó en mayoría mediante la herramienta del voto a fines de 2015.

OPOSICIÓN FURIBUNDA

Verse derrotados en dos elecciones consecutivas no les cambió ni la visión ni los hábitos.
Muy por el contrario, los radicalizó.
Jamás un Gobierno democrático padeció en nuestro país la furibunda actitud golpista de una oposición, cuyos líderes arengaran desde el primer día a su tropa a derrocar al presidente en ejercicio.
Se vio de todo.
Actos en plazas con fotos de helicópteros, cánticos con insultos al Jefe de Estado, amenazas de muerte a la familia presidencial y a la de gobernadores.
Posteriormente tuvieron lugar los escraches públicos organizados por whatsapp cuando el presidente o la gobernadora Vidal inauguraban obras públicas.
Llegó luego un período de amenazas de bomba en colegios.
Hasta que aparecieron granadas en tribunas de estadios y camas de hospitales públicos.
Esto último un verdadero volver a las fuentes.

EL FUTURO

Los días son difíciles.
El Gobierno no logra enderezar la economía por un cúmulo de razones, y aunque no pueda escapar a la responsabilidad muchas de ellas son de índole histórica, de pesada herencia y de factores exógenos.
Pero el futuro presenta sólo dos horizontes posibles entre los que deberemos elegir al momento de sufragar: renovarle la confianza al Presidente Macri para seguir viviendo bajo un sistema republicano reinsertado al mundo o permitir que vuelvan los neomontoneros, y que éstos cumplan con sus amenazas de introducir adherentes en la Suprema Corte, encarcelar a jueces que investigaban causas de corrupción, estatizar empresas de servicios públicos, nacionalizar el comercio exterior y liberar a los "presos políticos" de las cárceles...

Pablo  / @Druidblogger




















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