inspirar muy profundo,
guardarme su esencia.
Y hurgando en mi dermis
mimetizada a la mía verla
en alquimia tierna.
Orquídeas, moras y almendras,
cacao y madreselvas,
se funden en mi sal marina,
hierbas de serranías,
barricas de roble y especias.
Acomodarme sintiendo el relieve
de esa rica geografía;
de perito graduarme,
al cartografiar tus valles,
tus picos, tus bahías.
Respirar sin que sepas tu aliento,
almacenarlo, como un vino beberlo.
Enredarme con cuidado clínico
en la rojiza madeja de tus cabellos.
Compartir sábanas y,
bajo su tibia seda,
crear mutuo reducto
de tu soñar y mis sinestesias.
A hurtadillas entrar a tu sueño
y, en su bruma, bandera plantar,
a nombre de mi corona,
reclamando posesión
cual conquistador tenaz.
Medir el sutil compás
de tu suave respiración,
usando mi diapasón
y escribir en el aire su ritmo,
en pentagrama y clave de sol.
Admirar el dulce cuadro
de tu cuerpo, en su lecho rendido,
único, amado, hermoso,
tan suave y oleoso,
tuyo-nuestro-mío!
Sin despertarte, disfrutarlo,
queriendo frenar al tiempo,
con espíritu aventurero,
con fruición de sommelier,
toque de artista
y paciencia de alfarero...
Pablo / @DruidBlogger

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