Se creyó ultrajada.
No podría sentir algo muy distinto alguien con tantas patologías a cuestas.
Pero no lo reconocerá, como jamás reconocerá el odio inconsciente que la maneja desde dentro cual tenaz titiritero.
Por eso, tanto ELLA como sus lacayos hablan del odio de los manifestantes. Los primeros, si bien balbucean como autómatas, nada susurran, siquiera, sin la bendición de la emperatriz. O más aún, generalmente son guionados por alguien experto en intrincados guiones: una actriz declamativa ya devorada por su infeliz personaje.
Como no pueden reconocer el odio propio tratan de transferirlo, de endilgarlo arteramente hacia quien harto está ya de la intolerancia, de la insensatez, de la corrupción, de la impericia y de los atropellos provenientes del Olimpo olivense.
Se sintió frenada.
No podría sentir algo muy distinto alguien con tantas patologías a cuestas.
Pero no lo reconocerá, como jamás reconocerá el odio inconsciente que la maneja desde dentro cual tenaz titiritero.
Por eso, tanto ELLA como sus lacayos hablan del odio de los manifestantes. Los primeros, si bien balbucean como autómatas, nada susurran, siquiera, sin la bendición de la emperatriz. O más aún, generalmente son guionados por alguien experto en intrincados guiones: una actriz declamativa ya devorada por su infeliz personaje.
Como no pueden reconocer el odio propio tratan de transferirlo, de endilgarlo arteramente hacia quien harto está ya de la intolerancia, de la insensatez, de la corrupción, de la impericia y de los atropellos provenientes del Olimpo olivense.
Se sintió frenada.
Y nada peor
hay para quien acostumbrada estuviera a la eterna luz verde, a quien hubiera dispuesto a su merced de la justicia, de los medios,
de los distintos estamentos y herramientas del Estado. Entonces, como ya no puede ignorar,
"hace como que", y más impúdica resulta su inaceptable actitud de
gobernar sólo para la tropa propia, aunque lo contrario manifieste en
cada soliloquio esbozado desde su desgastado atril.
Sabe que es "pata renga". Si su inmarcesible sueño re-reeleccionista aún flotaba incólume, sólo fue un globo de gas al que una ciudadanía cansada terminara de hacerle explotar ante los mismos pórticos de su palacio.
Presiento días duros.
Entre otras cosas porque la locura no tiene remedio. Mucho menos cuando es escoltada por la impasibilidad de los imbéciles, la adulación de los inmorales y la distracción de los resignados.
Se creyó por mucho tiempo que, en el año 64 de nuestra era, Nerón hubo de incendiar Roma. Estudios serios demostrarían que, por más atrocidades que este lunático emperador haya cometido, no habría mandado ejecutar, justamente, tamaña calamidad.
Cristina, una suerte de Popea del fin del mundo, también disfruta, como otrora el impopular emperador, del sistemático aniquilamiento de las Instituciones y de la República. Inclusive, ama lanzar a la arena de la denostación y de la ofensa a todo potencial o consumado crítico. Y ni leones le faltan, travestidos éstos de jóvenes militantes, que contribuyen rentadamente a que su macabra trama y su patético "relato" puedan ir cobrando forma.
Sabe que es "pata renga". Si su inmarcesible sueño re-reeleccionista aún flotaba incólume, sólo fue un globo de gas al que una ciudadanía cansada terminara de hacerle explotar ante los mismos pórticos de su palacio.
Presiento días duros.
Entre otras cosas porque la locura no tiene remedio. Mucho menos cuando es escoltada por la impasibilidad de los imbéciles, la adulación de los inmorales y la distracción de los resignados.
Se creyó por mucho tiempo que, en el año 64 de nuestra era, Nerón hubo de incendiar Roma. Estudios serios demostrarían que, por más atrocidades que este lunático emperador haya cometido, no habría mandado ejecutar, justamente, tamaña calamidad.
Cristina, una suerte de Popea del fin del mundo, también disfruta, como otrora el impopular emperador, del sistemático aniquilamiento de las Instituciones y de la República. Inclusive, ama lanzar a la arena de la denostación y de la ofensa a todo potencial o consumado crítico. Y ni leones le faltan, travestidos éstos de jóvenes militantes, que contribuyen rentadamente a que su macabra trama y su patético "relato" puedan ir cobrando forma.
Hará, pues, todo lo posible por
perpetrarse en el poder o, en el peor de los casos, para dejar todo tan
mal que no haya poder capaz de unir pieza a pieza el triste puzzle en el
que haya quedado reducida nuestra desventurada Nación.
Podrá concretar con la Argentina, Cristina Kirchner, lo que ni siquiera Nerón, a fin de cuentas, llevara a cabo con la magnífica Ciudad de las Siete Colinas?
Dios no lo permita...
Dios no lo permita...
Pablo, el druida

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