Días
atrás, por Netflix, miraba una interesante serie policial, en cuyo episodio, un equipo antibombas de la policía desactivaba un potente artefacto explosivo frente a la puerta de un open mall californiano atestado de gente.
Era un grupo compacto, de pocos miembros, munidos de tecnológicos elementos de
rastreo, cascos de protección, buzos antiflama y la asistencia de canes
adiestrados ad-hoc.
La bomba, finalmente, era desactivada justo a tiempo, muchas vidas fueron
salvadas y ningún daño material hubo que lamentar.
Un hecho ficticio y tan factible en una ciudad de 4 millones de habitantes, cuya policía cuenta actualmente con 9500 efectivos, seguramente con un limitado número de expertos en desactivar explosivos.
Cuando terminé de ver ese vibrante episodio pensé inmediatamente en la
bomba que la expresidente Cristina Kirchner dejara como peligrosísima herencia al actual
Gobierno.
Un Gobierno que cometió errores, por cierto, que pecó de candidez y de autosuficiencia, pero sabido es que por mayor
sagacidad con la que hubiera actuado, tarde o temprano la explosión habría de
producirse, sin poder evitarse que las esquirlas dañaran la vida de los
argentinos.
Ningún analista político serio, intramuros, cree que la situación que se vive desde un año a esta parte habría podido eludirse, mucho menos sin costos ni efectos colaterales.
Yo me pregunto, así como en Los Ángeles, la ciudad más importante de la costa
oeste de los EE.UU, cuántos hombres habrían sido capaces de evitar que estalle una
bomba de última generación, me pregunto asimismo cuántos políticos habrían sido capaces en la
Argentina de evitar la inexorable explosión del artefacto que la lumpen Cristina
Kirchner dejara ex profeso en conteo descendente.
Porque muchos hablan desde afuera, no desde la gestión. Desde el Congreso, gesticulando y exhibiendo carteles provocativos. Desde el sindicato, entre nubes de humo de cigarrillo y planes desestabilizadores. Desde la comodidad de un living, con un vaso de escocés en las rocas sobre la mesa ratona.
Opinar, opina cualquiera. Sobre todo un argentino, gran charlatán, especialista en todo y eterno europeo frustrado.
Más aún si probó suerte en la política y pensó que con tener una agenda frondosa, cierta dialéctica, un poco de carisma, mucha picardía y hacer las cuentas básicas, alcanzaba para armar un proyecto para salvar a la Argentina...
Más aún si probó suerte en la política y pensó que con tener una agenda frondosa, cierta dialéctica, un poco de carisma, mucha picardía y hacer las cuentas básicas, alcanzaba para armar un proyecto para salvar a la Argentina...
Pablo / @Druidblogger

No compramos cosas, compramos experiencias rápidas y somos tan incorformistas que nadamos en la negatividad constante porque nada nos complace. Creo que ese dilema es el que nos atormenta, no vemos lo que nos rodea, no respiramos ni pensamos, no apreciamos lo hecho ni lo agradecemos ni valoramos, lo damos por sentado. Después de encontrar las ruinas de un país todavía hay gente que cree que levantarlo del abismo del populismo y la corrupción es un juego político y de poder chabacano, y en realidad es una tarea titánica que llevarà generaciones. A pesar de todo MM serà reelegido y dejarà las bases para un nuevo futuro que ya se està viendo.
ResponderEliminarNVM.
Coincido siempre con vos, querida Vicky!
EliminarGracias por tomarte el tiempo de leerme y de darme tu valioso parecer.
Besos y abrazos! -te quiero!- Pablo
Me gusta tu blog y tus pensares Pablo, para mi es un placer, sabes que soy sumamente encantadora e inteligente y presumo de ello jaja
EliminarTe quiero. Besos
No tengo ninguna duda, por eso tengo en cuenta muy especialmente tus devoluciones! Besos! :)
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