lunes, 17 de junio de 2019

CUANDO PERDER PUEDE SER GANAR

Ayer, domingo 16 de junio, se llevaron a cabo elecciones en cuatro distritos de nuestro país.
En orden de importancia, la de la provincia de Santa Fe es en la que estaban depositadas las mayores miradas por el impacto a nivel nacional que tiene su electorado.
Para el lector neófito y ajeno al mundo de la política, el triunfo de Perotti podría considerarse como una palada de tierra para las aspiraciones de reelección de Mauricio Macri.
Pero en el intrincado mundo de la política, no todo es como se lo ve sin un análisis detenido.
Perder, a veces, puede significar -a la postre- hasta ganar.
Me aventuro a decir que para Mauricio Macri y su coalición, robustecida con la llegada de Miguel Pichetto, el triunfo de Perotti les es conveniente.
De los dos bloques peronistas en la Cámara Alta, uno era encabezado hasta ahora por Pichetto y el otro es presidido por Marcelo Fuentes, sector integrado por La Cámpora y adherentes a Cristina Kirchner.
El exitoso exintendente de Rafaela, al margen de ser amigo personal de Miguel Pichetto, integraba su bloque en el Senado. No olvidar que siempre compitió contra la kirchnerista María Eugenia Bielsa.
Difícilmente Perotti vaya, no obstante, con lista corta al estilo de Schiaretti en la provincia de Córdoba. Sería lo que se dice "un golazo" para el Gobierno Nacional, aunque es dudoso que llegue a tanto su compromiso dado que la mitad de los votos que lo llevaran al triunfo provienen del kirchnerismo.
La otra mitad, empero, proviene del votante tradicional, como otrora fuera el de Carlos Reutemann, o también el del votante peronista de Miguel Del Sel, alguien de gran carisma, querido en Santa Fe y con absoluta alineación con Macri.
Los medios, sin embargo, no reflejan el nivel de corte de boleta que hubo en los comicios. A nivel legislativo hubo una opción muy potente y fue ofrecida por Amalia Granata, muchos de cuyos votantes, por su animadversión hacia los socialistas, votaron a Perotti como gobernador.
En la misma elección legislativa en la que Cambiemos terminó en cuarta posición Granata salió tercera, representando a una fuerza política nueva con especial hincapié en los valores familiares y de posición anti- aborto. Granata, que por el Sistema D'Hondt obtuvo el mismo número de diputados provinciales que Perotti -siete-, contó con un voto personalista y sin basamento en elementos partidocráticos. Y ya dijo despojada de fanatismos que apoyará a Macri en la elección presidencial. Fue en el programa de Jorge Lanata del día de hoy, lunes 17.
Lo que ella manifieste tendrá mucha influencia en su electorado, mayor incluso que la que desde sus referentes tengan el votante de Corral e incluso el de Omar Perotti.
En Rosario, la segunda ciudad del país, el Frente Cívico y Social retuvo la intendencia. Pero por muy poco, sin soslayar que Pablo Javkin es el menos socialista de su espacio; tanto así es que continúa siendo afiliado de la UCR. Difícil, por tanto, que su votante vaya en mayoría hacia el lado de Cristina.
Los otros tres distritos en los que ayer se votara son insignificantes desde el aspecto cuantitativo a nivel nacional. San Luis, Formosa y Tierra del Fuego son demográficamente irrelevantes a la hora de contar los votos presidenciales.
El problema que en tal aspecto se presenta es el carácter federal de nuestra Constitución Nacional, fielmente basada en la de los EE.UU, que tiene distinto origen y otros fundamentos en su concepción.
Al copiarla casi literalmente la generación del 80, se ha generado una desproporción tal que, por ejemplo, permite a Jujuy tener tres senadores, al igual que Buenos Aires.
Y que un proyecto de ley pueda aprobarse con media sanción de cada una de las cámaras.
Mientras convivamos con este sistema, una figura de la relevancia de Miguel Ángel Pichetto, con fuerte vínculo con las provincias dada su experiencia de 17 años al frente de su bloque, es funcional a la marcha de la República tal como ésta se encuentra.
De ahí la reivindicación de Emilio Monzó de "la rosca política", hoy imprescindible en este estado de cosas. El día en que se modifique la Constitución Nacional, nos rija una verdaderamente republicana y democrática, responda a los intereses de la argentinidad, no esté copiada casi literalmente de ninguna otra y tengamos una sola cámara y no dos -una de ellas con representación de las provincias-
ahí tendremos un sistema más equilibrado tanto desde lo electoral como desde lo gubernamental. Mientras tanto, es necesaria una figura como Pichetto, un referente de buenos nexos que en la conducción de su "ambulancia" levante heridos electorales que quedaran en el camino.
Un ejemplo: en la feudal San Luis, Adolfo Rodríguez Saá tiene mandato por dos años más, al igual que Claudio Poggi, el representante de Cambiemos. Por tanto, consumado el triunfo de "el Alberto", los dos senadores provinciales que no le responden al gobernador, habiendo perdido, de la mano de Pichetto terminarán por responderle a Macri. Tal como el ejemplo pone de manifiesto, ese tipo de "rosca política" es lo que reivindica Emilio Monzó, ese artilugio que te permite ganar aún habiendo perdido.
Es por ello que no hay que hacer una interpretación lineal de los resultados de la víspera en crudo, los votos no se trasladan necesariamente. 
Volviendo al caso de Santa Fe, hay un componente mínimo que repetirá su voto, pero el votante tradicionalmente peronista, que votaba a Reutemann y ayer votó a Perotti no va a votar por la fórmula Fernández- Fernández, es una parte de ese 40% obtenido por vencedor rafaelino.
Así como la mayor parte del Frente Cívico y Social, con importante componente radical, no va a votar kirchnerismo, sólo su minoría más recostada a la izquierda terminará haciéndolo.
Si uno aprende a leer lo acontecido ayer, en Santa Fe , entre convencidos, tibios y no muy convencidos, hay mucho más votante de Macri que de Cristina. Aunque el último, en lo numérico y en crudo, dé la visión de haber vencido.
Ésto se irá confirmando con el correr de los días y con el definitivo armado de las listas.
Lo que se vive es un marco de paridad en el que los distritos se van repartiendo.
Y las que vienen son percepciones, alimentadas por información proveniente de gente que ha abrevado largamente en la fuente de la política nacional y de militancia partidaria.
En Córdoba y Santa Fe -con mayor porcentaje en Córdoba- se vislumbra la victoria de Macri. 
En dos distritos que miden igual, el kirchnerismo cosechó más votos en Entre Ríos que en Mendoza, gobernada por Cambiemos. Aunque como en Entre Ríos se elige senador, si llegasen a enviar a Rogelio Frigerio como cabeza de lanza, ahí el Gobierno la podría dar vuelta.
Córdoba se presenta nuevamente como un bastión afín a la reelección de Mauricio Macri, por mucha diferencia inclusive. En Santa Fe y -Frigerio mediante- Entre Ríos, Macri ganaría por menor diferencia. En Mendoza por algo menos.
Y el secreto está en que se corte boleta en Provincia de Buenos Aires, y en que a partir de ese corte obtenga la Gobernación María Eugenia Vidal, nuevamente, y que Mauricio Macri pierda por poco.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como es previsible, el oficialismo ganaría holgadamente.
Y en el resto del país todo irá repartido.
La elección presidencial no se va a ganar por gran diferencia, pero habrá tanta polarización que el binomio Macri- Pichetto podría obtener el triunfo en primera vuelta si superaran el 45% de los votos. Por ejemplo, un 46,5% contra un 44%, escenario más que plausible y que no haría necesaria una segunda vuelta electoral.
Y de producirse esta última, es muy fuerte la señal que dieron los inversores, que temen tanto como la mayoría de los argentinos un retorno del kirchnerismo al poder. Apostarán a la fórmula Macri- Pichetto, así como quienes en primera vuelta se inclinen por Espert y Gómez Centurión.
Desgranar el voto es algo complejo, implica llevar a cabo un análisis minucioso de la realidad de cada provincia. Presupone a su vez ser equilibrado: en términos absolutos, una provincia como San Luis no tiene el peso electoral de una como Córdoba o Santa Fe en cantidad de votos.
Santa Fe, Mendoza y Córdoba tienen relevancia similar y están unos 30 puntos abajo de la provincia de Buenos Aires.
En CABA, Santa Fe y Córdoba, un 30% del padrón nacional, verían a Macri vencedor. En Córdoba incluso con mayor comodidad que en CABA.
En los dos distritos que siguen, Mendoza, por cómo evolucionan las cosas Macri las tiene consigo, sin soslayar que se trata de una provincia antikirchnerista. Y en Entre Ríos, si mi pálpito se cumple, Macri ganaría por poco.
En este estado de cosas, la diferencia que saquen en la elección presidencial en provincia de Buenos Aires no le va a alcanzar al kirchnerismo para retornar al poder, a pesar de que Axel Kicillof, alguien ajeno al riñón peronista, no tenga el grado de rechazo que cuatro años atrás generara Aníbal Fernández.
Fundamentalmente si el corte de boleta favorece a Vidal, de alta imagen y fuerte consolidación en base a su gestión.
Entre datos empíricos y percepciones propias y ajenas -mi "asesor Pirincho", así se presenta el panorama electoral.-
En el que unos creen ir ganando.
Y donde otros, aprovechando la bendición de los mercados y recurriendo a la astucia, terminarían sepultando el sueño de los primeros...


Pablo  / @Druidblogger


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